viernes, 30 de octubre de 2009

miércoles, 28 de octubre de 2009

Op. XXIV (Fragmento de "La rebeldía de la Razón)



Sin éxtasis,
Me incliné frente a tu adoración,
Sin mayor requisito
Para sentirme desvirginada.

El error:
Yo también,
dejé frente a la verdad,
Puñados de falsas palabras,
Fachistas
Y un manojo,
Un manojo sudado de fabulosas
Oportunidades,
En un deber nacional,
Descomunal, inter-capital.
Me deshice de la esencia.

Pero la honestidad fue insolente,
Cremó la llave del olvido,
Valentía,
Dejó las cicatrices en las comisuras,
Dejó
Corriendo por mi boca
Un Mapocho de palabras.
Santiaguinas y descontínuas,
Mal olientes.
Que se desbordan,
Y desde ese Maipo bajan,
Direccionando un corazón,
A la vida eterna.
De esa trascendencia que un poeta sueña.

Pero yo no nací poeta,
Yo no nací chilena,
No nací mapochina ni andina,
Nací persona.

Es por eso que hoy me inclino,
Frente a tu adoración
Y con mucho gusto
Le escupo la cara.

Atenea De Ninsar

jueves, 22 de octubre de 2009

....





Este es quizás el espacio,
En el que quisiera dignarme un silencio,
Contemplarlo como contemple,
Ese no espacio.

“es la invasión de los individuos,
Individualizados.”

Y yo recordé que anhelaba un espacio,
Mio,
De propiedad exclusiva,
De individua des-colectiva anormal,
En el que solo me contemplara
El cigarrillo,
El sonido como un regalo obsoleto,
Aburrida de,
Unos cuantos autos afuera,
Un par de tacos,
Esos chillidos de niñitas coquetas,
Esa chuchada a los cuatro vientos,
Ajena…
De mi lugar.
Porque recuerden,
Exclusividad y pertenencia absoluta.

Así me digne en tomar un bolígrafo,
Pedante, erguido
Y lo odié…
Abarcaba mis espacios exclusivos de mi pertenencia.
Como no?
Si yo solo busco lo que buscas tú.

Y no te hagas el leso,
Ni el olvidadizo,
Ni el interesante porque miras hacia otro lado.
Y…
Por la cresta que me da rabia.

Dividir mi cuerpo,
En corazón y cabeza…
Y recordar efímeramente al humano en su amnesia
De dividirlo todo.
Humanasco…
Humanoidismo!...

Yo solo quería un espacio,
Para mí,
No sin ti, ni sin el, ella, ni ellos…
Yo quería un espacio digno,
El que tú censuraste,
Para mayores de pelo, como
Si esta destrucción de asfalto,
Necesitase de algún rango
En plena guerra de pensamiento,
Pero siempre ganas…
Suciedad social,
Porque nadie piensa.

Y así el bolígrafo fue mi contrincante,
Siempre derrama sangre,
Mi sangre, en un papel
Amarillo, blanco, azul
Una pared, una puerta.
Es el combate que nunca tuve,
Porque nunca vi mi reflejo antes,
Demacrado,
Fraccionado,
En este espacio, no queda lucha con ellos…
Al fin…
Solo lucho conmigo.

Y
Así veo que vence,
El corazón frente a la cabeza
Y viceversa…
Y uno abofetea al otro,
El otro da vueltas…
Y caen,
O cae uno,
Pero uno sin el otro,
No puede pararse.

Esa es la cuestión!!
El dilema de los dilemas nocturnos,
Y yo quería un espacio,
Mio, de mi pertenencia
Solo para asimilar el tuyo
Que aun no sabe,
Que todo lo que nos rodea
Forma parte de un mismo espacio.

Atenea Pandora

miércoles, 7 de octubre de 2009

Tiempo muerto


Me convierto en venidera,
De un agujero absurdo,
En medio de la Post-Polución,
Que regala horizontes brumosos
A la voz publica del progreso invisible.

Me convierto en dueña,
De espacios sublimes,
Tal cual sin poseer estorbos,
De tiempos perdidos,
De momentos olvidados,
De la separación del pellejo
Como consuelo de la pérdida,
De momentos que no fueron,
De momentos corrompidos,
Me convierto en tiempo,
Mudo y fingido.

Me convierto en lamento,
Y en esperas de un ocaso latente,
Me convierto,
Me formo, me conformo,
El tiempo es testigo.
De cuando me convierto,
Sueño vendido,
Soy venidera del insulto,
Soy dueña de un principio,
Soy victima de lamentos,
Cuando me convierto en sueño escondido
Un tiempo muerto susurra,
Te has ido.

AteneA de Ninsar

miércoles, 30 de septiembre de 2009

Un Lihn en mi corte.



Un Lihn en mi corte,
Mientras los años se desmoronan sinceros,
Con su plegado nombre a un muro ajeno
Con sus vistas de cuatro espejos.
Descifrando, códigos de.
Antaño,
Disimulando el estoico margen de lo impuesto.
Para pasar el pie de la raya,
Y unos puñales de libros tuertos.

Yo quiero un Lihn en mi corte,
Seres sujetos a lo armado, despreciado
Desarmados inválidos videntes por las calles.

Que aun no siento: carajo!
A ellos parte de la respiración de mis días.

Yo tendré a un Lihn en mi corte,
Escribiendo, como ya decía…
Y estará a la derecha, de la pluma torcida.

Yo quiero a un Lihn en la corte,
Abnegado de negaciones,
Vomitado, sangriento y áspero.

Lo quiero en mi corte,
Tan infeliz el sublime,
Pero…
Escribiendo como,
Digno.
Santo de Corte.

“Ahora que quizás, en un año de calma,
piense: la poesía me sirvió para esto:
no pude ser feliz, ello me fue negado,
pero escribí.” (Enrique Lihn)

lunes, 31 de agosto de 2009

Op.XXII




No te compadezcas,
Hombre fortuito,
De andanzas descalzas,
De un aliento oculto tras las sabanas,
De manos sudadas,
De jugarretas a ciegas,
Como si no bastara tu oculto,
Silencio, tormento
En este vientre desnudo.

No te compadezcas,
Pequeñas siluetas, efímeras
Que golpean,
El ocaso de la madrugada,
Con pupilas enredadas,
Desvirtúas mis lágrimas,
Ni susurros emitas,
Presencia austera
Hombre.

Limosna,
Nadie pide, nadie obsequia,
Ni pan, ni techo,
Emponzoñaba la vieja
Terca en las vanguardias,
Como corazones que suturan
La vieja mentira occidente,
Patriarcado furioso,
Entre mis dientes, rigor mortis
El fin yace, este es el duelo.

Mientras rendía culto
Incertidumbre de éxtasis de amor,
Incertidumbre de bosquejos,
A carbón y acrílico viejo
Te retrato,
Invalidante,
Retrato de un compadecer.


No te apiades,
Hombre,
De la costilla, del respiro ausente
No fumigues mi ausencia,
Ni desates mis carnes,
Hombre fortuito,
Me ausento de vieja y de maltrecha,
Ante el venidero insulto.
Pero.

Hombre, no te compadezcas
de la memoria frágil,
Del recuerdo.
De los cabellos tirados como azares,
desatando derrames sangrientos al atardecer.
Del aroma a lagrima
Del hedor hambriento,
De goce extremo, de vómitos liberales
De mi cabeza
Rodando…
Y rodando,
En busca de la plena, belleza
Que retrata la mirada, sin discursos por sermones
Entre pierna y pierna,
Entre mano y mano, poro tras poro.
Yace la inocencia
Hombre.

Si me ausento,
No te compadezcas,
ni lastimes sensibilidad
No insultes,
Fragilidad.

Porque las pequeñas
De esas forjadas con acero crujiente
Que quema entrañas
Esas chiquitas, que se deshacen al viento
susurran, sueñan la redención
Pero yo, no!
Yo soy…
Una Mujer.

Atenea De Ninsar
(Natalia Zambrano)

jueves, 20 de agosto de 2009

Mártir callejero


Alguien, lograra grabar tus ojos en la retina,
Hacer de tu vida un firmamento,
Tu existencia la existencia de la pasión
Del sentimiento,
De la vida… eras creación,
Entre ojo y ojo abierto.
Parpadeo, un intenso parpadeo.

Inmortalizare cada destello de recuerdo
Entre gotas y gotas,
Yo jamás sabre donde te encuentras,
Que hiciste, tu sufrimiento…
Tus alegrías, tu esperanza de alimentos.

No sabre jamás.
De esa vida de perros.

Te recordare tal cual,
Como si fuese mi nombre,
y respeto
Merece tu descenso.

Inconclusa huella ha quedado,
Unos minutos marchitos,
Esos últimos que pasan en segundos.

Te quise, adore tu existencia
Te vi, impotencia.
No te pude seguir,
Ni pude salvar…
Solo te puedo decir:

Ninguna falta,
Ninguna falta se omite…
Te quise,
Te adore fugazmente.
Tu mirada.

Le has dado inicio a la “Revolución”.

Natalia Zambrano Rios
PTE.